lunes, 31 de octubre de 2011

Crianza y metiches

Si hay algo que me molesta es que las personas no investiguen,  que solo te juzguen por ser diferente.

Todo empieza desde el nacimiento, decidimos tener a nuestros hijos en casa, la mayoría nos dice que somos irresponsables y mi amore les contesta que para él es más irresponsable dejar el nacimiento en manos de desconocidos que el tomar el control. Yo no juzgo, creo que cada quien tiene derecho a decidir que es lo mejor para nuestros hijos, no le digo a cada mujer que se que le hicieron cesárea que es una irresponsable o que horrible pasar  por eso.

Seguimos con la lactancia prolongada, bueno  cada cosa tan absurda que me han dicho, ya hasta risa me da.  Y habló de que no solo son amistades  o desconocidos si no que también a los familiares, con ellos como hay más confianza pues les paso la información que he leído, en casi todos los casos tengo buenos resultados.
El colecho y los pañales de tela  los asocian con falta de dinero, me han ofrecido regalarme cunas, incluso me regalaron unas camas para mis hijos mayores y me ven súper raro cuando les menciono mis pañales, alguna vez me peguntaron que por qué no soy normal

En casa empezamos a practicar la educación en casa, también me ofrecieron pagarles la escuela a mis hijos, lo que no entiendo es por qué no pueden abrir sus mentes a otras alternativas  y respetar nuestras decisiones.

Me pregunto porque las personas  se sienten con la necesidad de criticar nuestros métodos cuando ellos ni si quiera saben de dónde vienen o los fundamentos de lo que ellos practican. Tal vez no llevamos una crianza “normal” o tradicional en México, pero para mí lo que importa son mis hijos y los veo tan felices, sanos, son niños  y disfrutan serlo.

Sé que las críticas siempre existen, es algo que a mi amore y a mí no nos detiene a seguir, espero que más familias se informen más y que la crianza con apego sea lo normal.

martes, 18 de octubre de 2011

Colechando



Como casi todas mis aventuras como madre, esta inicia en el 2005 con el nacimiento de mi primer hijo.
Para empezar ya me habían regalado la cuna, que es lo que se usa para dormir al bebé y no puede faltar en una casa con bebé. Desde que nació lo amamantaba y se dormía lo duro venia cuando lo quería acostar pues tenía que hacerlo con mucho cuidado para que no despertara, cosa que la mayoría de las veces pasaba. De hecho hubo ocasiones en las que dormí dentro de la cuna para que durmiera más y más rápido. Seguí todos los consejos desde dejarlo llorar (zape para mi por no investigar primero) hasta ponerle la blusa que traía puesta para que sintiera mi olor.


Después de seis largos meses, investigue y decidí darle una oportunidad al colecho (compartir la cama de papás con los hijos) Esa fue la primer mejor noche que dormí y la última en que acosté a mi bebé en cuna.
La lactancia se vio beneficiada, al igual que mi humor y el de mi bebé. Así que decidimos vender la cuna y que siguiera compartiendo nuestra cama.
Obvio las criticas no se hicieron esperar todo mundo tenía una buena razón para no hacerlo, pero poco sabían de los beneficios que tenía el colechar, a algunos los ignoramos y a los que pudimos los instruimos.
Con el paso del tiempo me embarace y la mayoría pensaba que pasaría a mi hijo a una cama aparte, pero no me pareció lo correcto, mi instinto me decía que era importante darle ese pedazo de atención cuando su hermano nos acompañara en la vida afuera de la panza. Por lo que dejamos de ser 3 en la cama para ser 4.
Cuando mi segundo hijo “Y” tenía un año nos regalaron unas camas y mi hijo mayor “S” quiso explorar y dormir solo, casi todas las noches terminaba pasándose a nuestra cama, al cumplir los dos años “Y”, “S” dejó de dormir con nosotros y regresamos a ser 3 en la cama.” Y” por curiosidad pedía dormir con su hermano y lo dejamos para los seis meses dormían los dos en un cuarto aparte, aunque “Y“ siempre amanecía con nosotros.
Un año más tarde con la llegada de la hermana se detuvieron las visitas y ahora de vez en cuando amanecemos los cinco en la misma cama, otra cuatro y normalmente tres.


Podría hablar de hechos científicos, pero la verdad es que si no me hubiera funcionado, ningún hecho científico me importaría, lo que si les puedo decir es que duermo súper bien, jamás hemos tenido accidentes de aplastar a alguno y ni “S ni “Y” tienen problemas para dormir plácidamente solos en su cama cuando lo quieren.

jueves, 6 de octubre de 2011

¿Por qué elegí parteras?



Como ya he escrito antes mi primera opción fue “la normal” ir con una ginecóloga durante 5 meses asistí a mi control con ella, pero al descubrir que tenía un problema en la espalda me comentó que no podría tener un parto natural y me paso un papel con los costos de la cesárea, cual es mi  sorpresa que sumando hospital, honorarios de la Dra., anestesiólogo y demás daba un total de más de Cincuenta mil pesos, además mi abuela tiene el mismo problema en la espalda y tuvo 6 partos naturales esto me hizo reflexionar y recordé que en mi adolescencia mi madre había tenido una vecina partera. Emprendí la búsqueda, que no fue larga ya que ese mismo día encontré a Laura. En la cita ella respondió todas mis dudas y me dio mucha más confianza y la sentí más humana. Todo el proceso con Laura fue maravilloso, lo que viví fue único.

 En los foros y con amigas que frecuentaba me di cuenta que sus experiencias no eran nada buenas  al 95% de ellas les habían practicado cesáreas por razones innecesarias, no las informaron, las asustaron y a la mayoría ni siquiera les dieron la oportunidad de intentar parir. 

Verdaderamente me aterra solo el hecho de pensar en parir en un hospital, que mejor lugar que tu hogar, donde tu cuerpo ya está habituado a los organismos que viven ahí, donde tu mandas porque tu puedes escuchar a tu cuerpo y te sientes cómoda. Sé que el parto en casa no es para todas, pero si las invito a informarse y buscar profesionales que sinceramente busquen su bienestar.

De mis tres embarazos me hubieran practicado cesárea:

Primer embarazo:  Problemas en la espalda, muy jóven, 38 semanas de gestación, trabajo de parto de 24 horas.
Segundo embarazo: Cordon enredado, bebé muy grande (peso 4 kilos 200 gramos) Problemas en la sangre.(mios)
Tercer embarazo: 41 semanas de gestación, 22 horas de trabajo de parto, baje 7 kilos durante el embarazo.

Así que siempre existira una excusa para hacer cesárea, pero si se informan se darán cuenta que son muy pocas las emergencias en los partos.

Agradezco a mis parteras que siempre estuvierón al pendiente de mi y que sin ellas hubiera terminado en  lo común en México.